Historia de Muffins – Microcapítulo 1

mayo 31, 2010 Deja un comentario

Un día la humanidad creó las magdalenas, para comérselas, pero pronto las magdalenas se revelaron contra el hombre, y tras una lucha muy dura, las magdalenas y los hombres firmaron un armisticio.

Las magdalenas se fueron al espacio y durante 40 años no se supo nada de ellas. Cuarenta años después vinieron en forma de muffins!!!!!

Habían evolucionado.

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Historia de Muffins – Prólogo

mayo 31, 2010 Deja un comentario

Bueno, pues como tengo el blog un tanto dejado, he decidido ir posteando una historia un poco sinsentido -aunque para mi lo tiene y mucho-, acerca de una paranoia que empecé a labrar con un muy buen amigo.

Obviamente, para ustedes, navegantes, muy pocos le encontraréis sentido a la historia, no os preocupéis, es normal. Esta historia esta escrita para que la entiendan únicamente dos personas e intentar comprenderla una tercera podría ser nefasto para la especie humana.

Sin más dilación, doy por abierta la historia de los Muffins y de cómo llegarán a dominar La Tierra en un futuro no muy lejano…

Categorías:Relatos

Análisis final de Lost

mayo 24, 2010 Deja un comentario

https://i1.wp.com/img232.imageshack.us/img232/5596/lostseason6header.jpg

Análisis del final de Lost que me ha gustado muy mucho.. Ahí va:

Bueno, hoy toca el último episodio de Lost (Perdidos) que en USA se titula The End (1 y 2) (El final, El fin, lo mismo da) y que es un episodio de… de todos, de ninguno… es el último y quiero comentar varias cosas (voy a hablar muy clarito, bastante en caliente, desde el fondo de mi corazón y mi amor por la serie):

1.- La retransmisión de Cuatro merece un aplauso por intentarlo y por atreverse a hacerlo pero ya. El resto ha sido una broma. Los subtítulos no eran muy buenos ni estuvieron presentes todo el rato, o estuvieron donde no debían (pero estoy dispuesto a perdonar éso, sí), la emisión fue a trompicones, la tertulia de después fue una broma de mal gusto que demostró que los que estaban allí no tenían ni puta idea de qué serie acababan de emitir… pero lo peor fue que dejaron parte del episodio por emitir, unos 10 minutos o un poco más. Hay quien dirá que igual no es culpa suya, que hubo algún problema técnico y tal. ORLY? Fuck that! Si no saben hacerlo, que no lo hagan. Otros dirán que lo que faltó no era necesario para entender el final ni el episodio. ORLY? Fuck that! No era necesario para comprender el final, igual que el 80% de la serie, ya puestos, pero eran momentos importantes. Y, qué demonios, aunque hubieran sido 10 minutos de un vagabundo machacándosela como un mono, no hay peros que valgan ni excusas en ese aspecto. Al final, madrugar a las 6:30 de la mañana, no mereció la pena tanto por todo éso. Por cierto que muchos igual ni lo vieron porque pensaban que no les daba tiempo a ir al curro pero terminó mucho antes de lo que pensaba o me parecía haber leído que iba a durar el episodio. No sé. Señores de Cuatro, se atrevieron y fallaron. ¿Cuál es la moraleja? No lo intenten más a no ser que sean capaces de poner un episodio entero, por lo menos.

2. NO ESTABAN MUERTOS DESDE EL PRINCIPIO. What´s wrong with you, people? He leído un montón de comentarios de gente que no parece haberse enterado de que no estaban muertos a lo largo de toda la serie, sino que el flashsideways nos muestra a personajes que sí, están muertos, y están en una especie de purgatorio o llámalo X. En la isla estaban vivos y bien vivos… después pasó el tiempo, murieron y se reunieron todos juntos para pasar al otro lado. Tampoco sabría si llamarlo purgatorio, pero bueno, no sé, no quiero entrar más en ello: que cada uno se haga sus teorías y todos contentos.

3. No importa Jacob, ni quién era la madre, ni qué es la isla en realidad, ni Dharma, ni Wildmore, ni los números, ni Walt, ni los templos y estatuas, ni las bases… todos los misterios de la serie son, básicamente, irrelevantes al llegar al final, no sólo porque no son respondidos directamente (muchos podrán sacar sus conclusiones jugando con la mitología y la historia de nuestro mundo), sino porque la serie no ha sido nunca sobre éso, ha sido sobre los personajes y su redención, sobre los recuerdos, sobre la paternidad/maternidad, sobre la amistad y el amor. Si te gustaba éso de la serie, estas de suerte, porque el final te da lo que buscabas. Si esperabas respuestas, ya puedes empezar a cagarte en cristo, porque te vas a ir a la cama igual que te levantaste y con un final un poco Deus Ex Machina.

4. Yo siempre me he situado un poco en medio: me gusta la historia de personajes pero también me gustaban los misterios y quería algunas respuestas, por lo que he quedado medio contento. Entiendo que no hayan dado respuesta a la mayoría de las cosas pero creo que les ha salido mal la historia por varios asuntos. Primero porque no han calculado la dosis de misterios que luego no iban a explicar (o no sabían cómo hacerlo y los han dejado en el aire en plan “qué geniales somos”, pero realmente no sabían lo que hacía) porque al final la mitología de la serie ha sobrepasado a la serie en sí y muchos han visto como la misma ocultaba los temas de los que la serie trataba en realidad. Segundo porque ya que no van a explicar nada y han decidido que el flashsideways es una especie de cielo o lo que sea, atemporal en el que todos están muertos (unos más tarde que otros, como es normal, pero todos llegan), ¿qué sentido tiene que Desmond “despierte” allí por las movidas electromagnéticas de la isla? ¿Qué sentido tiene la bomba nuclear? ¿Qué sentido tiene la inclusión de algunos personajes entre los “elegidos” y otros no (no tiene que ver tanto con la isla como con otras cosas y al final unos quedan fuera y no sabemos porqué, otros no, y no sabemos porqué)? ¿Qué sentido tiene que al “despertar” no tengan problema alguno en despreciar la “vida” que llevaban, la gente a la que amaban, la familia que tenían, todo lo que habían conseguido (en algunos casos)? Claro, todo ésto suponiendo que sea así. A lo mejor es que no lo he entendido bien y el flashsideways es otra cosa donde todo éso tiene algún sentido. Al final, en mi opinión, incluso pasando del resto de la serie, esta temporada ha terminado fallando en varias cosas, pero bueno (y es que, el descubrir la naturaleza de los flashsideways no ha ayudado a la temporada ni ha hecho que tenga más sentido, en mi opinión).

5. Lo que parece quedar claro en el episodio es que Jack consigue proteger la isla, a su modo, e impedir que Flocke se vaya, matándolo. Además, después Hugo y Ben se dedican a labores de protección y lo hacen también bien hasta que palman. Por éso digo lo de atemporal con respecto al flashsideways, porque da igual que sea 10 ó 1.000.000 de años en el futuro, sólo que están muertos y ya. Quiero decir que, en esta parte del argumento, hay cosas que quedan claras… por pocas que sean en comparación con las decenas que no se explican y, francamente, como he comentado, lo esperaba y, en la mayoría de los casos, no me importa o incluso me parece lo mejor.

6. Lo de Ben no tiene nombre. Lo siento. Lo comenté en el episodio pasado y lo repito: no sabían que hacer con el personaje y le han hecho bailar un rato de un lado a otro, de un bando a otro, con su mariconera al viento haciéndonos pensar que tenían algún plan o alguna idea de qué coño iba a hacer. Pero no era así. Quizás sea la gran decepción. Eso sí, al final tiene dos grandes momentos que sí apelan al personaje. Menos mal.

7. Éste es un episodio emocionante lo mires por donde lo mires, que apela al corazoncito del fan de la serie y lo apuñala sin piedad, dejándonos momentos muy bonitos de reencuentros, de paralelismos, de recuerdos. El que no haya tenido ahí la lagrimita, no tiene corazón, lo siento. Pero es que, claro, siendo como es una serie de personajes, pues es aquí donde debía lucirse. Hay escenas realmente buenas y, sinceramente, los actores parecen emocionarse tanto como tú y hacen un gran trabajo.

8. Así que, ¿cuál es mi veredicto sobre el episodio? Por un lado me ha parecido una patraña. Pero por otro me ha gustado y me ha parecido el final perfecto. Sólo Lost es capaz de hacerte sentir así. No ha contestado a nada, ha hecho que casi todo lo contado a nivel argumental ajeno al desarrollo de los personajes, los misterios, haya sido en vano, una distracción entretenida, pero ha sido emocionante, autorreferente en el mejor sentido, hábil para no intentar explicar lo inexplicable, pero torpe dimensionando su mitología, inteligente dando un final abierto a interpretaciones pero lo suficientemente cerrado y claro, pero a la vez estúpida por haber hecho que demasiadas cosas no encajen en el fondo. Es decir, algo decepcionado, y éso es lo peor que me puede pasar con una serie que he amado tanto.
Pero bueno, sinceramente, lo he disfrutado y si lo analizo, si lo hecho cada semana, es porque es una serie especial, imprescindible para entender este siglo de televisión e irrepetible, una serie que siempre estará en mi corazón. Lo mejor el perro y las rocas de cartón piedra. Adiós Lost, estaremos perdidos sin ti. See you in another life, brother (igual la han puesto 1258 blogueros antes, pero es una gran frase para despedirse).

Fuente: Freak’s City

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Diseño de Banner: Game Anal-Isis by Setsuna

abril 29, 2010 Deja un comentario

Categorías:DK Desings

Borrar un directorio vacio/no vacio en Linux

abril 13, 2010 Deja un comentario

Hasta ahora cuando queriamos borrar un directorio en sistemas GNU/Linux, debiamos asegurarnos de que se encontraba vacío ya que, si no lo estaba no pdiamos borrar dicha carpeta.

Pues bien, existe un comando para borrar directorios aunque no estén vacíos.

El comando es el siguiente.

rm -dfr /carpeta

Recuerdo que la forma de borrar directorios (vacíos) en sistemas GNU/Linux desde la línea de comandos es con el comando.

rmdir /carpeta

VIA: jgutil

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Ordenar cables pc

marzo 30, 2010 Deja un comentario

Solución Low-Tech

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Sexo a la Antigua

marzo 27, 2010 Deja un comentario

Acaba de aterrizar en el Foro Romano, en la época dorada de la Roma imperial: al pasearse por las calles empedradas de la capital, colocados en las tiendas y en el inmobiliario urbano, ve unos símbolos fálicos, pinturas eróticas y esculturas un tanto explícitas. Y al entrar en la domus donde se aloja, se le invita a pasar a un cuarto trasero y apartado. Ahí unos cuantos esclavos jóvenes se le insinúan, mientras usted está esperando a su anfitrión, que ha ido a pasar unas horas en un prostíbulo…

Emperadores hiperactivos

DOMICIANO
(51-96) Llevaba una vida sexual desenfrenada. Se decía que él mismo depilaba a sus concubinas. Vivía rodeado de prostitutas. Calificó a sus coitos como “gimnasia de cama”

JULIO CÉSAR
(100 a.C.- 44 a.C). Se acostó con muchas mujeres de sus amigos… y enemigos. Fue amante pasivo de reyes e intimó con Cleopatra. Conocido como “marido de todas las mujeres y mujer de todos los maridos”

CLAUDIO
(10 a.C.- 54 d.C) Cuando llegó a la cumbre del poder, sus más estrechas consejeras fueron dos prostitutas. También sus esposas, libertos y favoritas desempeñaron un papel activo en su gobierno

NERÓN
(37- 68) Hizo cortar los testículos a un joven y se casó con él. Le gustaba salir de una jaula recubierto con la piel de una fiera y arrojarse sobre hombres y mujeres atados en un poste. Intentó acostarse con su madre y se disfrazaba para ir a los burdeles

TIBERIO
(42 a.C. – 37 d.C.) Creó el cargo de intendente de placeres. En su retiro de Capri reclutó a grupos de chicas y jóvenes que copulaban por turnos delante de él a fin de excitarlo. Los llamaba “mis pececitos”

CALÍGULA
(12-41) Mantuvo relaciones sexuales con varios hombres y practicó la homosexualidad pasiva. Instaló un prostíbulo en su palacio –se enamoró de una prostituta– y hasta se lucró con dicha actividad. Llegó a acostarse con su propia hermana

AUGUSTO
(63 a.C.-14 d.C.) Hacia fuera, proclamaba austeridad. Pero su afición consistía en desflorar a jovencitas vírgenes. Hasta su propia esposa se las buscaba y las traía de todas partes


Desinhibidos Es una imagen de lo que podría ocurrir si el sueño de viajar en el tiempo se hiciera realidad. Es cierto que desde la óptica actual las costumbres sexuales romanas pueden parecer excesivamente desinhibidas y hasta depravadas. Fíjense, a título de ejemplo, en estos versos del poeta Catulo: “¡Qué situación más cómica, Catón, más divertida y apropiada para tus oídos y carcajadas! Hace un momento sorprendí a un chiquillo intentando tirarse a una chica. Yo, que Venus le perdone, de un solo golpe lo he atravesado con mi rígida verga”. Ante una situación parecida, más que reírse, lo normal hoy en día, al menos para algunos, sería escandalizarse. “A pesar de que nos creemos totalmente libres, estamos cargados de tabús y limitaciones. Los antiguos romanos habrían considerado la mayoría de nuestras actitudes con respecto al sexo algo inaudito e incluso absurdas. Y muchas de las normas que nosotros solemos dar por sentadas nada tienen que ver con las que ellos seguían. A los ciudadanos de Roma, el sentimiento de culpa que nosotros solemos asociar con el goce sexual les habría parecido raro”, escribe John R. Clarke, catedrático de la Historia del Arte de la Universidad de Texas y autor del libro Sexo en Roma, (Oceano Ed.). ¿Es realmente así? ¿Qué peso tenía el sexo en la vida diaria en la época antigua?

Promiscuos Una reciente exposición en Atenas, en el Museo de Arte de las Cicladas, nos permite contestar en parte a la pregunta que se acaba de formular: el erotismo no sólo era un elemento decorativo (su representación en esculturas y pinturas servía, entre otras cosas, para alejar la mala suerte) sino parte integrante de la vida ciudadana, tanto en la esfera privada como en la pública. “Nuestros antepasados no eran mojigatos”, dice el director del museo Nicholaos Stampolidis. “Eran muy tolerantes; su sociedad era abierta. Y el sexo era una fuerza unificadora de la sociedad”.

¿Por qué? Venus, la diosa del placer y del amor, era la madre de Eneas, fundador del linaje romano, con lo que siempre gozó en Roma de especial veneración. A su vez, el falo representaba y simbolizaba las misteriosas fuerzas creadoras y fecundadoras del universo, el poder generativo de la naturaleza que protegía la vida contra las fuerzas que pudiesen amenazarlas. De ahí que formara parte del inmobiliario urbano y doméstico.

De clase Los hábitos sexuales en Roma se heredan en parte de la cultura griega, aunque con unas cuantas diferencias. Los helénicos eran igual de deshinibidos, pero todo se centraba en una cuestión de género: el hombre tenía derecho a disfrutar (con hombres, esencialmente), mientas que la mujer servía para dar a luz a atenienses y poco más. En Roma, en cambio, los patrones de comportamiento sexual estaban organizados en función de la clase social. La élite tenía las manos libres: no había ningún problema si se frecuentaban prostitutas o esclavos, sea de sexo masculino o femenino, porque se consideraban que estos pertenecían a una categoría inferior. “En esa época, un ciudadano libre podía hacer prácticamente de todo en lo referente al sexo” resume Alfonso Cuatrecasas, doctor en filología clásica y autor de Amor y sexualidad en la antigua Roma, (Ed Letras difusión), un libro muy documentado con una traducción de textos antiguos fiel al espíritu de la época. Por ejemplo, un ciudadano romano podía tranquilamente acostarse con su mujer en la cama, con un hombre en las termas, con la prostituta en un burdel y con un esclavo en el patio de su casa. Para él existían dos tipos de mujeres: las que servían para casarse, a fin de tener algún hijo, y las que servían para gozar. Al primer grupo pertenecían las ciudadanas romanas. Al segundo grupo, esclavas, extranjeras, prostitutas. Como escribe Plauto, “mientras te abstengas de mujeres casadas, viudas, vírgenes o muchachitos de libre cuna, haz el amor con quien te dé la gana”. Al ciudadano romano sólo les estaban vedadas las relaciones con otra mujer de su clase: en ocasiones podía incluso llegar a sufrir la castración. Por lo demás, un miembro de la élite de Roma hasta podía jactarse públicamente de sus amores o lamentarse de sus infortunios amorosos, sin que nadie se sorprendiera ni lo criticara por ello. No se le podía, en ningún caso, acusar de adulterio.

Emperadores Los emperadores eran los primeros en dar ejemplo. Tiberio, amante del sexo, mandó decorar todas las alcobas destinadas a este fin con múltiples pinturas ilustrando las distintas posturas sexuales. Calígula llevó la teoría a la práctica: se acostaba con su hermana… y hay más: un día lo invitaron a una boda, se presentó y lo primero que hizo fue violar al novio y la novia. Julio César, además de practicar la homosexualidad, se acostó con prácticamente todas las mujeres de sus amigos senadores y generales. Nerón, gran amante de los bacanales, hizo castrar a un chico, lo vistió de mujer. y se casó con él. El sexo desinhibido no sólo era un privilegio masculino: Julia, la hija de Augusto, y Mesalina, esposa del emperador Claudio, eran asiduas frecuentadoras de prostíbulos. Las clases más humildes eran las que, de cierta manera, pagaban factura de este sistema social. En particular, si uno era esclavo, lo tenía crudo: prácticamente estaba a la merced (sexual) de su amo (y, a veces, de la esposa de este). En Roma todo el mundo daba por sentado que cualquier hombre que perteneciera a la élite poseía un joven y bello esclavo con el que se podían entablar relaciones sin problema alguno. “En términos legales, se trataba de sexo entre el propietario y su propiedad. Teniendo en cuenta que un joven costaba lo que cuesta un coche de lujo hoy en día, no mantener relaciones sexuales con esclavos sería como comprarse un Mercedes y no conducirlo nunca”, escribe Clarke.

Matrimonio En esa época no había muchos espacios para el romanticismo de pareja ya que, como hemos visto, los romanos no ligaban, sino fornicaban. En Roma se creía que el amor disminuía la capacidad de pensamiento racional y era visto como algo ridículo. La edad núbil de la mujer era los doce años y la del hombre los diecisiete. La unión matrimonial –sólo heterosexual– era un mero trámite burocrático. “Era una institución aberrante, un acuerdo pactado con mujeres jóvenes, que pasaban directamente de ser adolescentes a convertirse en matronas, con el único objetivo de procrear. Procurar la satisfacción a la mujer no era concebible. No se contemplaba la satisfacción mutua”, recuerda Cuatrecasas. El filósofo y poeta Lucrecio sostenía que a la mujer “no le son necesarios los movimientos lascivos…las putas son las que, por su propio interés, suelen realizar estos movimientos y para que el placer del coito les resulte a los hombres más intenso: lo cual no parece en modo alguno que sea necesario a nuestras esposas”. La liberación sexual femenina, tal como la entendemos hoy en día, no estaba contemplada. Para que se tenga una idea, Ovidio fue condenado al destierro porque en Ars amandi se atrevió a expresar unos conceptos intolerables para la moral de aquel entonces. “Odio el coito en que el orgasmo no es mutuo. Me gusta la mujer que con gritos expresa su placer y me pide que no corra tanto y me retenga”, escribió. Estas frases acabaron costándole la vida.

Mujer Con todo, hay que introducir un cierto matiz. Entre Grecia y Roma había una diferencia fundamental: en la civilización helénica, las mujeres no tenían ninguna influencia. “Tenemos chicos para nuestro placer, concubinas para nuestras necesidades sexuales y esposas para llevar la casa y darnos hijos”, rezaba un proverbio griego de la época. De hecho, en Atenas la homosexualidad entre hombres estaba al orden del día y estaba casi mejor vista que las relaciones heterosexuales (se puede citar la célebre la frase de Oscar Wilde: “Yo hago lo mismo que Sócrates”). La mujer en la antigua Grecia servía únicamene para la procreación. El hombre era su guardián legal. Eurípides llegó a decir que “si la mujer se dejara llevar por sus instintos sería un peligro para el hombre”. En Atenas existía la creencia de que ellas tenían una capacidad sexual inagotable y que, por lo tanto, el hombre la tenía que controlar y hasta reprimir. Su subyugación, unida al hecho de que contraían matrimonio a los diez años, hacía que su papel en la vida pública fuera escaso. En cambio, la mujer en Roma, adquiere un mínimo de emancipación. “En Grecia la mujer no tenía ningún peso y era un tanto servil. En Roma seguía estando reprimida sexualmente en el matrimonio, pero tenía vida social, participaba en cenas y conversaciones”, dice Cuatrecasas.

Doble moral Además, como ocurre a menudo cuando se habla de costumbres sociales, había una cierta diferencia entre la doctrina oficial y la realidad. Por ejemplo, incluso ellas no tenían demasiados problemas para satisfacer sus necesidades sexuales. “La mujer que quería tener sexo tenía que hacer un poco como Dr. Jekylll y Mister Hyde. Algunas podían prostituirse ocasionalmente o frecuentaban burdeles para conocer el placer. Salían a la calle, se arreglaban de forma atractiva, se ponían pelucas, se maquillaban. Cambiaban de identidad: había que disimular”, destaca Antonio Poveda profesor de Historia Antigua de la Universidad de Alicante y comisario de la exposición Sexo y erotismo: Roma en Hispania, que se celebró el año pasado en el Museo Arqueológico de Murcia. La vida de pareja en aquel entonces no estaba basada en la fidelidad mutua. “La mujer podía ir con otra mujer, no era un problema, no era un infidelidad propiamente dicha. Como el hombre que iba con otro hombre. A partir del imperio, la bisexualidad estaba aceptada y el adulterio era algo normal”, afirma Cuatrecasas.

Liberación Con la llegada del imperio, los derechos de la mujer romana experimentan un notable avance, y no sólo gracias a la posibilidad de un divorcio exprés. En efecto, “durante el siglo I, el matrimonio tradicional, que sometía la mujer a la autoridad de su marido, desapareció para ser substituido por un vínculo que la supeditaba a la autoridad de su padre, con lo que cuando este moría, la mujer tenía derecho a heredar la parte que le correspondía del patrimonio paterno”, señala Clarke. Esto les permitió a ellas una mayor autonomía, primero financiera y luego en términos de costumbres sexuales, lo que le permitió gozar del erotismo reinante entre los varones. Es muy indicativo, en este sentido, el comentario del poeta Marcial: “¿Me preguntáis por qué no quiero casarme con una mujer rica? No quiero ser la mujer de mi mujer”.

Homosexualidad Era una característica sobre todo de la civilización griega. En Atenas los hombres sólo se divertían, en referente al sexo, entre hombres. El culto al cuerpo y a la belleza del mismo a través del deporte (gimnasio viene de gimnos y significa desnudo) servía a tal fin. Platón consideraba que el amor entre dos hombres era incluso superior y tenía una carga espiritual. Era frecuente que la relación homosexual formara parte del proceso de iniciación del adolescente griego. En cambio, la época romana se caracterizaba por la ausencia de categorías y etiquetas. “Nuestra concepción de que un hombre es heterosexual, homosexual o bisexual no cabría en la mente de un ciudadano de la antigua Roma. Para él, único objetivo era alcanzar el placer sexual introduciendo el pene en una vagina, en un ano o en la boca de cualquier objeto sexual deseable”, escribe Clarke. Eso sí, la homosexualidad se aceptaba sin problemas, pero siempre que el que adoptara una postura pasiva perteneciera a una clase inferior. “No se podía humillar a un ciudadano romano con una penetración anal”, recuerda Poveda. No hay que olvidar que en Roma el homosexual pasivo estaba considerado como un infame. Si un romano no caía en este error, entonces, y sólo entonces, como afirma Suetonio, podría decirse “casto”. Séneca el Rector lo expresa de forma tajante: “la pasividad es un crimen en un hombre libre por nacimiento; en un esclavo es únicamente su deber”.

Prostitucion Los prostíbulos desempeñaban en la antigua Roma un papel esencial, como plataforma de desahogo de los instintos. Como escribió Catón el Viejo: “es bueno que los jóvenes poseídos por la lujuria vayan a los burdeles en vez de tener que molestar a las esposas de otros hombres”. Las prostitutas pagaban impuestos, tenían que inscribirse en registros para llevar a cabo su actividad (llegaron a contabilizarse más de 30.000) y hasta celebraban su propio día de festividad el 23 de diciembre. El precio de un servicio era relativamente barato (las tarifas equivalían a las de una copa en un taberna) con lo que los burdeles se convirtieron eran lugares idóneos para la clase media. Aparte de los lupanares, comparables a los prostíbulos, el sexo podía también tener lugar en las calles (la palabra prostituta viene de pro statuere y significa estar colocado delante, mostrarse), en los pórticos de los antiguos teatros, en los cementerios y en las termas, que en la edad imperial se convierten en un lugar promiscuo gracias a la desaparición de la separación entre sexos. “En Pompeya se observan prostitutos. De hecho, las prostitutas romanas llegan a quejarse de la competencia de estos últimos”, dice Poveda. En efecto, contratar a un chico agraciado salía bastante más caro al cliente porque se consideraba una mercancía de gran calidad.

Tabúes Pese a este aparente desenfreno, Roma también cultivaba sus tabúes. Ya hemos mencionado el tema del sexo pasivo en las relaciones homosexuales. El otro tabú (en teoría, porque en la práctica la regla se saltaba) era el sexo oral. “Entre los romanos existía el concepto de boca pura. La boca era símbolo de responsabilidad y deber social”, recuerda Clarke. Através de ella se hacían discursos y el arte de la oratoria estaba muy considerada en Roma, con lo que la felación era vista como algo sucio. Para un hombre, era una infamia, e incluso para la mujer –siempre que no fuera esclava o prostituta–. Según Clarke, “si el escándalo Clinton- Lewinsky hubiera estallado en la antigua Roma la única culpable habría sido la ex becaria por haber incurrido en un delito de impureza oral”. Sólo contaba el orgasmo masculino: procurar placer era un acto de sumisión sexual, para el hombre, algo impensable en esa época. En cuanto al cunnilungus, era tal vez la desgracia mayor, porque, como dijimos antes, era inconcebible pensar que el hombre romano se rebajara al punto de querer procurar placer a una mujer.

Cristianismo Aunque a nuestros ojos los hábitos sexuales romanos nos pueden parecer un caos o derivar hacia la anarquía, la civilización de Roma duró 1.229 años (en Occidente). Esto demuestra que estas costumbres laxas no eran incompatibles con la gobernabilidad. Los ciudadanos las aceptaban de buen grado y rehuían cualquier forma de represión o reglamentación. “De hecho, el cristianismo apenas consiguió hacer mella en Roma y su influencia al comienzo fue mínima”, recuerda Cuatrecasas. En su opinión “el cristianismo era un problema para Roma: defendía la igualdad de costumbres, los mismos derechos hombre y mujer, y promovía un dios único y antiesclavista”. Era una auténtica bomba contra las instituciones romanas y era popular únicamente entre la clase más humilde. ¿Por qué entonces la represión de la sexualidad tuvo tanto éxito en los años posteriores? “En el fondo algunos preceptos del cristianismo, como la abstinencia fuera del matrimonio eran la mejor forma de liberación de la humillación que sufría la mujer. Era una forma de rebeldía contra el orden existente”, señala Poveda. La caída del Imperio hizo que el cristianismo consiguiera imponer su credo y poco a poco se abandonó la promiscuidad.

¿Modernos? En conclusión, si bien los romanos (y antes de ellos, los griegos) vivían la sexualidad de una forma muy diferente, es innegable que, en ciertos ámbitos, nos parecemos un poco a ellos. “También en nuestra sociedad rige una cierta doble moral: tenemos sexo antes de casarnos, socialmente condenamos en teoría los prostíbulos y la infidelidad, aunque luego los toleramos. Y la homosexualidad ahora está más aceptada. La auténtica diferencia con la antigüedad es que afortunadamente no hay esclavos y existe el delito de pederastia”, sostiene Cuatrecasas. Y no hace falta ir muy atrás para darse cuenta de que, incluso en nuestro país, el derecho al placer de la mujer ha sido una conquista relativamente reciente. “En la España de los años 50 son pocos los hombres que hubieran aceptado esta idea”, asegura Cuatrecasas. Como en la antigua Roma.

Fuente: La vanguardia

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